Presbiopía: que significa dificultad para enfocar objetos que están cerca y es común en los ancianos.
Cataratas: una opacidad sobre el cristalino del ojo que conduce a tener una visión pobre en la noche, ver halos alrededor de las luces y sensibilidad al resplandor. La visión en el día también se ve finalmente afectada. Las cataratas son comunes en los ancianos.
Glaucoma: aumento de la presión en el ojo, ocasionando visión pobre en la noche, puntos ciegos y pérdida de la visión en cualquiera de los lados. Esta condición es una causa importante de ceguera y puede presentarse gradual o súbitamente, siendo una emergencia médica en este último caso.
Retinopatía diabética: esta complicación de diabetes puede llevar a sangrado dentro de la retina y es otra causa común de ceguera.
Degeneración macular: pérdida de la visión central, visión borrosa (especialmente al leer), visión distorsionada (como ver líneas en forma de ondas) y los colores aparecen desvanecidos. Ésta es la mayor causa de ceguera en personas de más de 60 años.
Infección, inflamación o lesión ocular.
Flotadores: pequeñas partículas que flotan a través del ojo que, aunque a menudo son breves e inofensivas, pueden ser un signo de desprendimiento de la retina.
Desprendimiento de la retina cuyos síntomas incluyen: flotadores, destellos de luz a través del campo visual o una sensación de una sombra o cortina que cuelga en un lado del campo visual.
Neuritis óptica: inflamación del nervio óptico debido a una infección o esclerosis múltiple. Se puede sentir dolor al mover el ojo o tocarlo a través del párpado.
Accidente cerebrovascular o AIT
Tumor cerebral.
Sangrado dentro del ojo.
Arteritis temporal: inflamación de una arteria en el cerebro que suministra sangre al nervio óptico.
Dolores de cabeza tipo migraña: puntos de luz, halos o patrones en zig-zag son síntomas comunes antes de comenzar el dolor de cabeza. Una migraña oftálmica se presenta cuando hay únicamente cambios visuales sin dolor de cabeza.
Otras causas potenciales de cambios en la visión incluyen: fatiga, exposición exagerada al aire libre (visión borrosa reversible o temporal) y muchos medicamentos que pueden afectar la visión como: anticolinérgicos, antihistamínicos, derivados digitálicos (temporal), algunas pastillas para la presión sanguínea alta (guanetidina, reserpina y diuréticos tiazídicos), indometacina, fenotiacinas (como compazina para náuseas, torazina y estelazina para la esquizofrenia), medicamentos para la malaria, etambutol (para la tuberculosis) y muchos otros.
martes, 22 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
Primera prueba de anomalías cerebrales encontradas en mentirosos patológicos.
La investigación ha sido encabezada por Yaling Yang y Adrian Raine, de la Universidad del Sur de California.
Los sujetos fueron seleccionados de una muestra de 108 voluntarios. Una serie de pruebas psicológicas y entrevistas colocaron a 12 en la categoría de personas con un historial de mentiroso reincidente (11 hombres, una mujer); 16 mostraron signos de desorden antisocial de personalidad pero no de mentiroso patológico (15 hombres, una mujer); y 21 fueron sujetos de control normales (15 hombres, 6 mujeres).
Posteriormente, los investigadores usaron imágenes por Resonancia Magnética para explorar las diferencias estructurales del cerebro entre los grupos. Los mentirosos tenían significativamente más cantidad del tejido conocido como "sustancia blanca" y ligeramente menos del denominado "sustancia gris", que los demás.
Específicamente, los mentirosos tenían un 25,7 por ciento más de sustancia blanca prefrontal que los controles antisociales, y un 22 por ciento más que los controles normales. En contraste, tuvieron un 14,2 por ciento menos de materia gris prefrontal que los controles normales.
Más sustancia blanca (el cableado del cerebro) permite a los mentirosos dominar con maestría el engaño. Mentir cuesta trabajo. Hay que poder entender la disposición mental de la otra persona. También hay que suprimir las emociones o regularlas para no delatarse. No es fácil suprimir la verdad.Los investigadores piensan que cuanta más sustancia blanca hay en la corteza prefrontal, mayor inclinación a mentir tiene la persona.
En las personas normales, es la sustancia gris (o las células cerebrales conectadas por la sustancia blanca), la que ayuda a inhibir el impulso de mentir.El estudio encontró que los mentirosos patológicos tienen un excedente de sustancia blanca, y un déficit de sustancia gris. Esto significa que tienen más herramientas para mentir y menos restricciones morales que las personas normales.
Cuando las personas toman decisiones morales, utilizan la corteza prefrontal. Puesto que los mentirosos tienen una reducción de 14 por ciento en su sustancia gris, son menos propensos a preocuparse por asuntos morales. Tener más sustancia gris refrenaría su tendencia a mentir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
